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Una conducta social ha venido aumentando constantemente y es nuestra mayor preocupación, así como lo es para usted, para sus hijos, sus seres queridos; pues no sabemos en qué momento podemos ser objeto de este tipo de comportamientos. Esa conducta que tanto nos preocupa, que reprochamos constantemente cuando vemos las noticias, que pedimos justicia para sus autores, es: las agresiones en procedimientos policiales.
Cotidianamente, los medios de comunicación transmiten voces de protesta por la actuación irregular de algunos policías que agreden a ciudadanos durante los procedimientos. En este tipo de noticias, se resalta la decisión con la que se difunde esa información; y por supuesto es nuestra función: informar lo que sucede en el país.
Pero… surge un interrogante, ¿será que estamos transmitiendo todos los casos de agresión? ¿Habrán más personas que son agredidas y nadie lo sabe?, ¿qué pasa con las víctimas de agresiones?, ¿Cuánto sufren estas víctimas sin que lo conozcamos?.
Para que cada uno de nuestros oyentes, encuentre al menos parte de la respuesta y conozca que tan equitativa y justa es la sociedad y que hay detrás de estas agresiones, vamos a escuchar una historia, que aunque parezca traída de Holly Wood, es un testimonio real. Es la historia de Alejandro Díaz González, un colombiano que a pesar de su valentía, pasa silenciosamente su penuria, luego de haber sido agredido, durante un procedimiento policial.
Alejandro es una persona que desde pequeño soñaba con ayudar a los demás, soñaba con curar las heridas de otras personas, pero que hoy tiene que curar sus propias heridas, no solo del cuerpo sino también del alma. Él nos cuenta cuales han sido sus ilusiones y anhelos a lo largo de su vida
Alejandro: yo quería ser médico porque, cuando era pequeño donde crecí, en un humilde barrio, observaba como muchas personas que para esa fecha no tenían acceso a servicios médicos, debían curarse solos y muchas veces ni siquiera se curaban y morían. Yo quería crecer rápidamente y hacerme médico, para volver a mi barrio y encontrar una solución a esos problemas, pero sobre todo, mi deseo era crear un centro de salud donde pudiera atender a todas esas personas pobres.
Además nos narra con tristeza, cuáles fueron los motivos que hicieron que sus sueños se frutaran.
Alejandro. Bueno déjeme decirle que lo realice a medias, pues no fui médico pero he estado ayudando a la comunidad como lo había soñado, no lo pude hacer detrás de la medicina, pero igual he ayudado a mucha gente; no solo de mi comunidad, sino a personas que ni siquiera conozco.
 La verdad es que con tristeza le comento que alguien de una comunidad como la que yo quería ayudar, que tal vez no pensó lo que hacía, me afectó mis sueños.
Esa persona con esa acción no solo me trunco los sueños de ayudar a la comunidad, sino también de ser alguien importante, estudiado, valeroso por sus acciones. Bueno pues no es que ahora no lo pueda hacer, pero al menos tendré que replantear toda mi vida, pues ahora veo las cosas distintas.
Ahora, este humilde colombiano tiene una visión distinta de las cosas y a juicio de él, será muy difícil realizar sus sueños; y cuando decimos que tiene una visión a medias, es porque perdió uno de sus ojos, durante un procedimiento que el mismo realizaba en la ciudad de Valledupar el pasado 8 de abril.  
Alejandro; Lo primero que debo decir (lo dice con voz entrecortada y gemida) es que ahora mis ilusiones, mis sueños, mis planes, mis proyectos solo los puedo ver a medias; los veo a medias porque solo puedo ver por un ojo, el otro lo perdí durante un procedimiento policial en la ciudad de Valledupar, donde una persona que tal vez no pensó, me agredió con un objeto, causando una pérdida significativa de mi vista.
Todavía me pregunto ¿Por qué las personas somos así? ¿Por qué queremos causarle daños a los demás?, por ejemplo en mi caso, le digo. Mire yo no soy el súper héroe, ni el más bueno del mundo, no soy un santo, pero algo que sí puedo resaltar, es que durante al menos 12 años,  lo único que he hecho, es ayudar a los demás, tratar de solucionar cosas sin ser mi problema, muchas veces sacrificando mi propia familia y mi misma vida, pero eso a mí me gusta, pues ayudar a los demás es lo que me llena.
A pesar que su plan de ser médico no se realizó, él estudio otra profesión en la que sus sueños de ayudar a los demás se realizó, pero… el considera que de todas formas, hoy sus logros, no serán completos.
Alejandro;  bueno, usted sabe que uno no se puede detener en una sola cosa, y como usted dice, sí, estoy haciendo lo que me gusta, pero es que yo no puedo estancarme, mi familia, mi estudio, mi crecimiento laboral y académicamente se ven afectados. Aunque usted no lo crea, pero el hecho que mis planes tengan que cambiar, eso también afecta a mi mamá, mi esposa, mis hijos, pues ya no es lo mismo.
Para saber hasta donde el problema de Alejandro, afecta a su familia hablamos con Elcy María Pico,  su esposa a quien le preguntamos, como se han visto afectados los planes, para ella y sus hijos.
Elcy María; Comenzando, porque desde que el recibió esa lesión, yo no he podido volver a trabajar igual que antes, pues por un lado, el la pasa recibiendo asistencia médica y el tiempo que dedicaba a colaborarme en el hogar, ya no lo puede hacer. Eso me obligó a dejar muchos de mis proyectos, inclusive me ha afectado en el trabajo.
Además, aunque él es un gran esposo; el hecho que sus sueños se hayan frustrado, lo hacen más sensible, hemos llorado juntos, junto a mis hijos, el me dice que yo no entiendo la magnitud de su frustración. En ocasiones el dice que tranquila, que ahora lo único que hará será acomodar sus planes, pero yo sé que eso lo dice para no preocuparme ni preocupar a los niños.
Hemos averiguado como es el trabajo que Alejandro Díaz, prefirió cuando renunció a sus sueños de ser médico. Así que entrevistamos a Juan José Peña Rojas un compañero de él, quien nos señaló como influye en sus vidas, la dedicación y esfuerzo en el desarrollo de su trabajo.
Juan José; Nosotros dedicamos casi la mayor parte de nuestro tiempo al servicio de otras personas. Muchas veces no nos queda tiempo de compartir con nuestros hijos, con nuestra esposa; no porque no lo deseamos, sino porque es muy importante resolver situaciones de quien nos necesita.
A veces, el tiempo en el trabajo no nos alcanza para resolver situaciones y tenernos que llevarlas a casa. Por ejemplo en mi caso, he estado tan vinculado al servicio a la comunidad que no supe en qué momento comencé a tener un problema de estrés, que he tenido que sobrellevar con la ayuda de un Psiquiatra; y ese estrés también afecta mi propio hogar y mi vida cotidiana. Parece increíble, pero muchas veces uno trata de solucionar problemas ajenos, problemas de otras familias, mientras la propia de uno muchas veces la descuida.
Pero a pesar de estos esfuerzos y sacrificios, estos humildes ciudadanos, tienen la convicción de continuar sirviendo a la comunidad, como lo comenta Juan José.
La verdad es que servir a los demás es tan bonito, que a pesar de mi estrés y algo de descuido con migo mismo y con mi familia, seguiré trabajando incansablemente y tal vez, ahora que lo menciono, dedicaré un poco más de tiempo a mi familia, pero nunca renunciaré a mi convicción de servicio. Aunque algunas personas no lo valoran, y resultan agrediéndolo cuando uno intenta proceder para hacer cumplir las leyes y normas constitucionales.
Pero ¿quiénes son Alejandro y Juan José? Ellos son dos Patrulleros de la Policía Nacional han dedicado 12 años al servicio de la comunidad y como Alejandro mismo dice, no dejará de hacerlo aunque haya perdido uno de sus ojos.
Estas son historias que diariamente se repiten, pero quizá por ser hombres valientes como su código de ética lo dice, tienen que guardar silencio, pues ni los medios de comunicación ni la misma comunidad, hacemos eco frente a sus sufrimientos o agresiones, como sucedería si erradamente uno de ellos agrediera a un ciudadano.
Y es que las agresiones contra los Policías, durante los procedimientos que diariamente deben desarrollar para mejorar el orden social y la seguridad, son muy continuas, como lo señala un informe de la Dirección de esa Institución.
Durante el año 2010 en Colombia murieron 47 Policías y 1062 fueron lesionados, como consecuencias de agresiones en procedimientos de vigilancia, no por acción de la guerrilla o las bandas criminales, sino tratando de solucionar las riñas entre “amigos” las peleas entre esposos, la violencia contra los hijos. Tratando de vigilar por la tranquilidad de otras personas, tratando de hacer más justa la sociedad. En fin… tratando de prestar un servicio a la comunidad.
De acuerdo a la Dirección de Talento Humano de la institución, diariamente en Colombia,  45 Policías resultan lesionados en procedimientos de “vigilancia” o sea en la labor cotidiana de la calle.  
Sin embargo, como dice Rafael Rodríguez Díaz, otro Policía que lleva varios años en la institución, esos casos de agresiones contra Policías reportados, son únicamente los más graves o relevantes, sí, la verdad es que podemos decir que en el 80% de casos que conocemos, somos agredidos por alguna personas, pues no siempre físicamente, sino también verbal. Muchas veces la gente llama para que le bajen el volumen a la música de algún vecino, uno llega y lo insultan y tratan con agresividad. Si es una fiesta familiar que incomoda a los vecinos y uno llega a pedirles que sean más discretos con la música, le dicen improperios y le cuestionan, que porque no vamos a combatir los ladrones, uno se va y vuelve a subirle a la música, entonces los vecinos dicen que es que uno negocio con la persona”.
Por ejemplo, cuando inmovilizamos un vehículo por estado de embriaguez, todos los que vayan con el conductor, resultan agrediéndolo verbal o físicamente a uno para que los deje seguir, y si uno los deja seguir, estaría poniendo en peligro la vida de otras personas o metiéndose en problema con la justicia.
Pero muchas veces en procedimientos con capturas de delincuentes, la misma gente le quita el delincuente y en ocasiones me he visto forzado a soltarlo para salvar mi integridad.
Quisimos saber su percepción sobre las razones por las cuales las personas los agreden “a la gente le gusta reclamar por sus derechos, pero se le olvida que tiene unos deberes y que el incumplimiento de cada deber, viola un derecho de otra persona” dijo el Patrullero Rafael Rodríguez.
Además, nos expuso que no es solo los agreden en los sectores donde se supone existe un elevado número de delincuentes, sino también en barrios de personas que se suponen tienen una vasta formación académica “en todas por igual prácticamente, cuando es con gente de poder y dinero, ellos lo humillan y quieren llamar hasta el presidente para que lo desautoricen a uno en el procedimiento, pero igual lo siguen agrediendo y resulta uno es demandado si intenta someterlos a la fuerza”.
Pero quiero aclararle, que las agresiones no son por parte de todas las personas, muchas lo respetan a uno, le sugieren cosas, lo apoya, intervienen en el procedimiento a favor, asumen la responsabilidad.
Sin embargo, se ha evidenciado que las agresiones son mutuas entre Policías y ciudadanos,  por lo cual le preguntados a este Patrullero, ¿Cuál es su percepción de este tipo de comportamientos?
Mire, la verdad es que no quiero justificar la actuación de muchos de mis compañeros que desafortunadamente se equivocan y agreden a los ciudadanos, pero si estoy seguro de algo. El 90% de los casos, es porque el Policía ya ha sido agredido verbal o físicamente, ellos también son personas, también se ofenden, también les duele cuando los insultan y muchas veces reaccionan así.
Yo por ejemplo, nunca he agredido a nadie gracias a Dios, pero he estado a punto de hacerlo, porque muchas veces a uno lo agrede es quien ni siquiera tiene que ver con el procedimiento. Lo que queremos es que no existan más agresiones contra nadie.
Este mensaje que envía el Patrullero Rafael  Rodríguez Díaz, queremos enviarlo a todos nuestros oyentes. Ojala no se sigan presentando esos lamentables hechos de agresión como el que afectó al Patrullero Alejandro, quien ha perdido uno de sus ojos y ahora ve a medias sus proyectos y como no lo dijo él mismo, tiene mucha incertidumbre sobre su carrera en la institución.
Por: Gerardo Meza Ramírez

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