La ciudad, desafío para la juventud huilense
LA NACION, Usco
20. diciembre 2009
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Las oportunidades educativas, el espíritu aventurero y la violencia se constituyen
en las principales causas por las cuales los jóvenes se alejan del campo.
Vestido con camisa y pantalón clásico, un poco falto de planchado, de piel morena
y belleza indígena, así se deja descubrir Fauner Pajoy, sin negar la raza de sus
aborígenes paeces, que habitaron el municipio del Pital, sur occidente del
departamento del Huila.
A sus 27 años, Pajoy vive en Neiva, ciudad que, como otros jóvenes, eligió para
desarrollar sus estudios. Actualmente está terminando el quinto semestre de
Ingeniería Civil en la Universidad Cooperativa. Con timidez acepta que se siente
satisfecho, ya que pudo aprender lo que le gusta desde pequeño cuando trabajaba
como ayudante de construcción.
En la capital, este joven goza la oportunidad de poder vivir en una casa que el
alcalde de su municipio, Hugo Ferney Casanova, alquila para los estudiantes
pitaleños y además en cierto grado recibe ayuda para el pago de su matrícula. Aun
así, y como es de suponerse debe rebuscarse el dinero para su sostenimiento,
pues su familia está en el pueblo, a 138 kilómetros de Neiva.
En esta medida, y para proyectarse de acuerdo a lo que piensa, que “uno mismo
elige donde quiere estar, a pesar de las dificultades económicas”, Fauner se ha
desempeñado en trabajos nocturnos, generalmente en cigarrerías, de vez en
cuando le toca ‘rebuscarse’ y se desempeña como ayudante de construcción.
Actualmente no está trabajando porque sus horarios de clase no se acomodan a
los laborales, entonces espera la mesada que uno de sus hermanos mayores le
envía.
El aspecto económico siempre ha sido un reto, tanto que cada vez que termina un
semestre tiene que pensar si será posible continuar el otro, ya que esto depende
mucho de un poco de suerte, podríamos de decir, y del respaldo de otras
personas, como el Alcalde de su municipio.
Desde el ‘Edén de Paz’, como es conocido su terruño, a Neiva las cosas cambian
un poco. Es por esto que nuestro personaje ha debido adaptarse, tanto que ya
extraña más a la ciudad cuando viaja a su pueblo, que al Pital cuando está en
Neiva. Sin embargo, va constantemente para cumplir con sus deberes de hijo y
cuidar de su mamá, quien le enseñó los oficios de la casa para poder defenderse
solo el día de hoy y salir adelante sin que la cocina y el aseo se conviertan en un
obstáculo más.
Fauner Pajoy comparte con Julián Andrés Cuellar, el hecho de ser jóvenes rurales
que se arriesgaron a buscar nuevas oportunidades, lejos de sus familias.
Coincidencialmente estos muchachos, quienes no se conocen uno al otro, han
querido siempre ser independientes y libres. Salieron de sus pueblos con una
‘mano atrás y la otra adelante’ y aunque tienen familiares en la capital hacen de
cuenta como si no los tuvieran, porque mantienen la concepción de que uno con la
familia no puede vivir y que en los momentos difíciles no se cuenta con ellos.
Además, no quieren ser un estorbo, ni una complicación para nadie.
Estos jóvenes también coinciden al pensar que la ciudad es desorganizada y
rechazan la contaminación que se genera en sus calles, ya que en sus pueblos
todavía se conserva el orden y un gran sentido de pertinencia por la naturaleza.
En la casa de la abuela, en el municipio de Guadalupe, Julián Cuellar disfrutaba de
grandes espacios, de una frescura envidiable y que ahora extraña bastante cuando
soporta los sofocantes calores de esta ciudad.
Otros cambios son los de ideología. Julián, por ejemplo, después de ser educado
en una familia conservadora y llegar a ser seminarista, ahora cree solamente que
hay un Dios y que la religión es una atadura. En la actualidad hace parte del Polo
Democrático Alternativo, donde le han influenciado ideas de igualdad y ha
aprendido a ser más solidario ante las dificultades de los demás. Cuellar considera
que le debe mucho a este partido, donde además de formar su pensamiento
político, le han permitido trabajar.
Mientras en Guadalupe no le faltaba la comida, acá le ha tocado aguantar hambre
y no por falta de creatividad, sino porque no siempre las cosas salen como él las
diseña. Es una gran contradicción cuando lo que él vino a buscar a la ciudad fue
nuevas oportunidades y a pesar que en medio de tres mujeres en su casa, su
mamá, su abuela y su tía, aprendió a cocinar y lo sabe hacer muy bien, esto en
ocasiones no le ha servido de nada.
Lo más difícil es cuando las personas, por mucho que quieran ser independientes
necesitan de otras y más cuando resultan causando incomodidades, pidiendo
posada a toda hora, como le ha tocado a Julián Andrés, según lo que comentó en
entrevista al Grupo J-Prensa Juvenil.
Este joven anhelaba conocer nuevos amigos y relacionarse con otra gente que
manejara dinero, también anhelaba conseguirlo, ya que desde pequeño cuando
trabajaba como embolador se acostumbró a manejar sus propios pesos. Además,
siempre ha sentido el compromiso de ayudarle a su mamá para lograr una mejor
calidad de vida.
Julián actualmente estudia Comunicación Social y Periodismo en la Universidad
Surcolombiana, aunque su mayor anhelo nunca fue estar en una aula de clase
educándose para ser profesional, siente que debe continuar y asumir este reto que
empezó gracias a los consejos de una amiga y que hoy sus amigos le han
motivado para que siga a pesar de las dificultades, y a veces quisiera irse a buscar
otro tipo de aventura.
Oportunidades de estudio
Una de las oportunidades que tienen los jóvenes campesinos para ingresar a la
educación superior, en la Universidad Surcolombiana, es el Plan Excelencia que
garantiza el ingreso de los cinco mejores bachilleres de cada uno de los 37
municipios del departamento, gracias a un convenio entre la Gobernación, las
alcaldías y la Usco, y que se viene ejecutado desde el 2005.
Actualmente se encuentran estudiando 267 beneficiados, y un total de 166
estudiantes han desertado. En efecto, los municipios con mayor deserción son El
Agrado, Algeciras, Nátaga y Villavieja. Los entes territoriales con poca deserción
son Garzón, Iquira, Pitalito, Neiva, Tarqui y Timaná.
No hubo participación de Saladoblanco, debido a la falta de difusión por parte de la
Administración Municipal a los estudiantes del grado 11, para ingresar mediante la
modalidad del Plan Excelencia y mantener este beneficio.
Otra ventaja de la ciudad y los centros más urbanizados dentro del departamento,
en cuanto a ofertas educativas, es la sectorialización de las instituciones. Un caso
muy particular es el Sena, que actualmente está en Neiva, Campoalegre, Garzón,
La Plata y Pitalito. En dichas sedes, además de los cursos tecnólogos y técnicos
profesionales, hay una atención especial a 387 jóvenes rurales.
Razones de fuerza mayor
Otra de las circunstancias por las cuales los jóvenes del área rural se desplazan a
la ciudad es la violencia. En nuestra región las causas más comunes son las
confrontaciones armadas que se dan entre grupos ilegales, la siembra masiva de
minas antipersonales, especialmente por parte de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (Farc), la intensificación del reclutamiento forzado de
niños, niñas y adolescentes; un alto número de asesinatos selectivos y secuestros,
lo que obliga a los jóvenes y a su familias a hacer vida en otros lugares,
principalmente en zonas urbanas.
Actualmente, y aunque no es una razón de peso decir que los jóvenes llegan a la
ciudad aspirando entrar a las filas del Ejército Nacional, es una de las carreras que
también se les ofrece, pero le huyen hasta al servicio militar. Así lo afirma el Cabo
Primero Jesús María Bohórquez, cuando dice que los jóvenes del Huila son muy
apáticos al Ejército y además la institución ha aumentado los requisitos para
seleccionar el personal que ingresa, ahora hasta les exigen un nivel de inglés
básico y un rendimiento en pruebas Icfes superior a 50 puntos.
Los jóvenes, entre los 14 y 28 años, que están siendo desplazados por la violencia
son un porcentaje del 30.73% del total de la población desplazada en el Huila.
Según la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional,
del total de 3.115.266 personas desplazadas de 1997 a junio de 2009, en primer
lugar se trasladan a otros departamentos y en segundo, lo hacen dentro de un
mismo municipio de lo rural a lo urbano.
Citando otro punto de vista, el informe mundial sobre desplazamiento presentado
por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, indica
que Colombia alcanzó el primer lugar en número de desplazados en el mundo,
seguida por Irak y El Congo, con un aproximado de 3.281.000 personas. De estos
registros, el mayor porcentaje de población afectada son niños, niñas y
adolescentes, mujeres, indígenas y afrodescendientes.
Cuando el joven desplazado llega a la ciudad, las mamás temen por el peligro que
corren de caer en las drogas y además, respecto a las mujeres jóvenes, sus
madres piensan que corren mayor riesgo de quedar embarazadas, teniendo en
cuenta los lugares en los que les toca llegar a vivir, generalmente asentamientos
subnormales, expresa la psicóloga Lorena Vargas, especialista en atención a
población desplazada.
En diálogos con el Grupo J-Prensa Juvenil, la profesional argumentó que el joven
perteneciente a familia desplazada debe enfrentar mayores retos al experimentar
la ruptura de su familia, ya que en general los hogares llegan bien constituidos y
con valores, pero en la medida que empieza a escasear todo y la desesperación
crece, aumentan, también, las agresiones y las separaciones. Al final el joven
termina pensando que es mejor salirse de estudiar para colaborar en la casa.
Aunque suene paradójico, en muchos casos la llegada a la ciudad genera grandes
ilusiones, pero la misma situación los lleva a la desesperanza y a sentirse
indefensos, ya que enfrentan un mundo desconocido y tienen que desarrollar
nuevas estrategias para la supervivencia. El hecho que sólo tengan experiencia en
labores del campo los lleva a ocuparse como empacadores en supermercados,
otros van a Surabastos y trabajan cargando bultos y canastos.
Cuando el joven desplazado quiere entrar a la Universidad Surcolombiana, tiene la
ventaja de que concursa por dos cupos, en cada carrera, entre otros desplazados.
Por otro lado cuando desea entrar a los cursos técnicos y tecnólogos del Sena
deben concursar como cualquier otra persona y hay unos cursos que son de
exclusividad para ellos, pero son muy cortos que no permiten un mayor grado de
profundización.
Otra de las acciones a favor de los jóvenes desplazados es que cuentan con
atención psicosocial, además, formación musical en los centros orquestales Batuta
y reciben atención de diferentes instituciones como el Instituto de Bienestar
Familiar, Profamilia y la Alcaldía Municipal.
Influencias mediática y profesoral
En la investigación realizada por el Grupo J-Prensa Juvenil, encontramos que los
medios de comunicación tienen gran influencia en la decisión de los muchachos en
ir a la ciudad porque pueden tener acceso a las novedades tecnológicas, las cuales
son muy difíciles que lleguen al campo. Además, muestran posibilidades de
empleo, facilidades de vida, estudio y diferentes formas de ocupar el tiempo libre.
Por lo anterior, los jóvenes siempre buscan en la ciudad una salida a sus
problemas, y emprenden la huida de sus pueblos buscando oportunidades de
superación.
En nuestras indagaciones con diferentes jóvenes, encontramos un fenómeno que
esta influenciando en gran medida a los jóvenes rurales del departamento para
que busquen la oportunidad de estudiar en los centros más urbanizados. Es el
hecho de que la mayoría de los profesores que llegan, hoy en día, a las
instituciones educativas de los pueblos y sus veredas son jóvenes recién egresados
de la universidad, quienes generan un ambiente de mucha confianza y tienen
todavía grandes afinidades con los adolescentes.
Con sus dinámicas pedagógicas y creativas, en los corrillos y actividades extra
clase se generan conversaciones que motivan a los jóvenes a preguntar por la
educación superior, a sentir curiosidad, entusiasmo y motivación por el ingreso a
las universidades.
De esta manera, los jóvenes buscan ingresar a la universidad, aprovechando las
ventajas que día a día se están creando.
Para el caso del Plan Excelencia, los estudiantes presentan una particular simpatía
por la carrera de Medicina con un 11%; seguidas por Ingeniería de Petróleos y
Electrónica con un 8.5%, respectivamente, e Ingeniería Agrícola con un 6.4 por
ciento.
Reflexión
La ciudad abre sus puertas a todo el que llega. Sin embargo, cuando se trata de
buscar nuevas oportunidades, en medio del trajín agitado se pueden convertir en
un gran reto, pero que los jóvenes con actitud positiva suelen enfrentar. No
podemos dejar de decir que en ocasiones la ciudad absorbe a la juventud y desvía
su camino hacia los vicio. En este sentido el Grupo J-Prensa Juvenil sigue
insistiendo en la necesidad de hacer seguimiento a la Política Pública de Juventud,
para lo cual es urgente la acción de todas las instituciones implicadas en la
formación del joven.
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